Quienes somos

Quienes somos
Somos Ángeles y Javier, de Jerez de la Frontera. Estamos en el camino para reencontrarnos con nuestro trocito de corazón oriental, que nos espera en China o Vietnam. A pesar de esta larga espera, seguimos muy ilusionados y estamos deseando que llegue el momento de abrazarnos y cerrar el círculo de esta familia.

Cocha de los 100 deseos

Cocha de los 100 deseos
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24 de abril de 2008

Premio Dardo 2008


Ludy, desde su blog Mi camino hacia tí, nos ha regalado un premio: el premio DARDO 2008.

Nos hemos quedado sin palabras: cuando vimos a quien se otorga el premio, no pensabamos que pudieramos ser merecedores, pues cuando iniciamos este blog, no se hizo con ningún ánimo de sentar cátedra, ni de ser un modelo literario a seguir. Ni siquiera sé plasmar en palabras los sentimientos que tenemos en este camino, y que coincide con los de los futuros padres adoptantes.

Muchas gracias Ludy.

Las bases del premio son:

"La I Entrega de Premios Dardo 2008 se abre paso entre un gran elenco de Premios de reconocido prestigio en el mundo de la literatura, y con el reconoce los valores que cada blogger muestra cada día en su empeño por transmitir valores culturales, éticos, literarios, personal, etc.., que en suma, demuestra su creatividad a través su pensamiento vivo que está y permanece, innato entre sus letras, entre sus palabras rotas".

El premio debe acoger en su interior a un mínimo de 15 bloggers.



Ahora me toca nominar, a los qeu creo son mucho más merecedores de este premio que yo.

* Ludy y Angel: Mi camino hacia tí
* Fernando y Mª Carmen Esperando a Nerea
* Jesús y Ana Luz de Luna
* Carlos y Cuca El buscador de tesoros
* Carlos y Montse: Yaiza/Yoel Mas cerca de tí
* Aziry
* Juan y Helena La gran aventura China
* Pedro y Shari Carita de luna
* Carmi: Por los caminos azules
* Trini y Pepe: Jazmin y Bambú
* Pilar
* Silvia y Pastor: La vida es bella (Desde Coria con amor)
* Ana Esperando con ilusion
* Todoadopcion: por la gran labor que hacen
Manuela y Jesús: Nuestro tesoro de Jiangxi

18 de abril de 2008

La vida es Bella

15 de abril de 2008

Artículo de Pilar Raola en la Vanguardia: sin palabras


Mi dulce hada
Los padres, esos sufrientes eternos, esos locos que hacen horas extras, incluso cuando los hijos ya llevan barba y se pagan un plan de pensiones. Viendo a mi madre, que me riñe cuando salgo a la calle sin suficiente abrigo, o almuerzo mal, creo entender lo que es la maternidad. O la paternidad, tanto monta, si se ejerce activa y responsablemente. Debe ser eso, un amor terrenal, arraigado en lo más primitivo y, por ende, en lo más auténtico. Para mí, que acumulo la intensidad de tres hijos queridos, aún es un interrogante.


¿Qué fuerza interna nos transforma hasta el punto de hacer por ellos aquello que no haríamos por nadie? De ese interrogante nace el misterio más fascinante de la vida. Sentimos amor, pero también fuerza, seguridad, riesgo, miedo, instinto, quizás rabia, y así hasta el infinito, en el infinito diccionario de ser padres. Quizás la escritora que mejor ha resumido ese caudal de emociones y enigmas ha sido Amy Tan, cuya Hija del curandero es una pequeña obra de arte. De ella, cuyo viaje a China fue, a la vez, un viaje iniciático al interior de su propia madre, recuerdo dos citas extraordinarias. "Una madre es alguien a quien las cosas de su hijo le importan tanto como a él". Y una brutal: "Las palabras más aborrecibles que he dicho en mi vida a otro ser humano se las dije a mi madre". Alguien que lea estas reflexiones me recordará que es lógica la intensidad sentimental entre padres e hijos, no en vano hablamos de una relación que es carne de la propia carne, pero eso tampoco no es exacto. Ni la genética, ni la memoria de generaciones inciden realmente en la naturaleza de la maternidad o la paternidad, sino algo más sutil, más indefinible, quizás más grandioso.

Perdonen que narre una de mis experiencias más intensas, en la adopción de mi hija pequeña, en Siberia. Era el primer viaje, de los tres que tuvimos que hacer para adoptar a Ada. Habíamos estado en una ciudad perdida de los Urales durante días, esperando noticias. Cuando llegaron, supimos que Ada estaba a 400 km, hacia Kazajistán, en un hospital (curándose de una neumonía, la enésima enfermedad que padeció en sus pocos meses de vida), y que quizás no la veríamos. Hasta el día siguiente no tuvimos permiso para visitarla, y estuvimos con ella cinco minutos. Cinco minutos de una niña que no nos miró, que no tocó el muñeco de peluche que le habíamos llevado, testigo roto de nuestro miedo y nuestro deseo… una niña que sólo tuvo interés en el dedo que se chupaba incansablemente. Era la niña más triste, la más frágil y, a pesar de todo, una superviviente. Al salir del hospital, mi marido, un navarro de volumen de tirador de piedras, se puso a llorar. Sus palabras acompañarán siempre el recuerdo de aquel momento: "No sé cómo pasó, no sé por qué, pero me siento su padre. Nadie me la podría quitar". Cinco minutos, la mirada de una niña que sólo sabía mirar hacia dentro, y ese hombre seguro de sí mismo se convirtió en un padre asustado, desconcertado, emocionado y capaz de luchar contra los elementos. Nunca más ha dejado de ser ese padre. ¿Dónde está el milagro? ¿Dónde el enigma?

Abierta suavemente la puerta del comedor de mi casa, permítanme que ahonde un poco más, con la esperanza de que la anécdota personal sirva para el retrato global. Mi hija Ada tiene, hoy, siete espléndidos años. De ser una niña que no miraba al mundo, hoy lo devora con sus bellos ojos almendrados. De no hablar, es una pequeña cotorra que relata sus afanes diarios, con una infatigable intensidad. De vivir en la tristeza, hoy rebosa una alegría que contamina las comisuras de nuestros ajetreados días. De no tener opción, las tiene todas y todas quiere vencerlas. Cuando la contemplo, en su habitación repleta de caballos alados, hadas preciosas y bellas princesas de cuentos, en su mundo hermoso, me veo capaz de saber lo que es la felicidad. Y quizás, por unos momentos, vislumbro lo que mi marido, creyente, llama Dios. El enigma de la vida está ahí, en ese cuerpecito frágil que concentra, como un imán indómito, toda nuestra capacidad de sufrir y de amar. Indescifrable misterio. Maravillosa emoción.

7 de abril de 2008

Te busco.

Otro video para escuchar y disfrutar...

3 de abril de 2008

Por mil vidas yo te espero

Querida pequeña:

Ayer tuve un día muy malo. Las noticias del corte de las asignaciones de tan solo 4 días fue un gran mazazo, ¿cúanto más se va a alargar la distancia temporal para recogerte? Pero como no hay mal que cien años dure, hoy ha vuelto a salir el sol y a iluminar el camino que me lleva hacia tí. He escuchado esta canción, y te sorprenderá lo que se ajusta a lo que realmente siento y pienso: por mil vidas yo te espero.

Leyenda china

Leyenda china
Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo, del lugar, a pesar de las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca podrá romperse.
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Kandi: la perrita de Daniel Xiao

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