Quienes somos

Quienes somos
Somos Ángeles y Javier, de Jerez de la Frontera. Estamos en el camino para reencontrarnos con nuestro trocito de corazón oriental, que nos espera en China o Vietnam. A pesar de esta larga espera, seguimos muy ilusionados y estamos deseando que llegue el momento de abrazarnos y cerrar el círculo de esta familia.

Cocha de los 100 deseos

Cocha de los 100 deseos
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28 de julio de 2016

Primer año




Un 27 de julio de 2.015, a las 15:16 hora de China, 9:16 hora española, una señora mayor, con el pelo corto, dejaba en mis brazos a un pequeño, con la mirada triste y asustadiza, muy serio. Iba vestido con un pantalón azul marino, camiseta sin mangas naranja, calcetines celestes y un babero celeste. Su corte de pelo, lo más gracioso, rapado por los lados y dejando una cresta de arriba hasta la nuca, al estilo del ultimo mohicano.

Ese momento fue el más feliz de mi vida, el más feliz de la vida de ambos, de Javier y mío.

Con apenas 10 meses de edad recien cumplidos, pero muy pequeñito de talla, mi pequeño Liu Xiao Yu se convirtió en mi pequeño Daniel Xiao.

Qué decir de este año que ha pasado, salvo, aunque suene a tópico, que nos ha cambiado la vida parfa mejor.

Daniel es un niño muy despierto, con muchas ganas de vivir, muy alegre. Hemos aprendido de él que le gusta mucho salir a la calle, bailar cualquier tipo de música, incluso flamenco, y que le encanta la Semana Santa.

Le gusta que estés pendiente de él, que te tires al suelo para jugar con el cesto de las pinzas de la ropa, que le pruebes ropa nueva y sobre todo, que le des achuchones que él te devuelve cuando menos te los esperas.

Como cualquier otra madre, tenemos momentos de agobio, por esa gran dependencia emocional y física que tiene, que exige que le prestes atención todo el tiempo, aunque estés muy cansada, pero como muchas reconocerán también, en cuanto te mira con esos ojillos, te dice mamá y se te tira al cuello, se te pasa todo.

Mi niño lleva ya un año con nosotros. La tristeza que tenía el primer día  desapareció al poco tiempo, y aunque en los papeles reza que hemos sido nosotros quienes lo hemos adoptado, en realidad es él quien nos ha adoptado a nosotros y nos ha admitido como sus padres.

Seguimos adelante, ya que nos queda toda una vida para seguir disfrutando de él.

28 de noviembre de 2015

Aprendiendo

Ayer hizo cuatro meses desde que te pusieron en mis brazos. Cuatro meses de alegria infinita.

Cuatro meses de aprendizaje: aprender a consolarte cuando lloras; aprender que cuando me miras y me sonries y me dices "mamá" soy todo para ti en ese momento; aprender a llevarte de la mano cuando empiezas a dar los primeros pasos y a estar ahí para recibirte cuando  te atreves a soltarte; aprender que tus sueños son más tranquilos cuando yo te acompaño junto a tu cama.

Y sobre todo aprender que el AMOR con mayúsculas siempre puede tener cabida en nuestro corazón.

Cuatro meses en los que la vida nos ha dado un vuelco y en los que día a día damos gracias porque nos adoptaste y aceptaste en la tuya.

21 de julio de 2015

Los últimos días en soledad

No es estrictamente en soledad, pero... se acabaron las celebraciones de aniversario de dos, los cumpleaños de dos, las fiestas de dos, las mañanas de Reyes de dos.

Muchos años nos hemos pasado brindando, y pidiendo el deseo de que fuese la última vez que fuesemos sólo dos, que ojalá al año siguiente ya fuesemos tres.

Y la verdad es que no nos lo esperabamos que iba a llegar ya. Cuando ya empezabamos a desesperar (bueno, más yo que Javier, la verdad), se encendió la vela verde de la esperanza y ha llegado Daniel Xiao.

El próximo sábado 25 de julio volamos ya a Beijing y de allí a Hohhot, donde el lunes nos encontraremos con Daniel.

Decir que no estoy aterrada sería faltar a la verdad, porque después de tantos años, me enfrento a este gran cambio en nuestra vida, pero no por eso menos deseado. Tengo muchísimas ganas de verle su carita, de abrazarlo, de consolarlo si llora, de jugar con él.

Pero sé que no soy la única: Javier mismo se le ve más feliz desde que ya sabe a ciencia cierta que por fin es papá. Afronta con la misma ilusión este viaje, y tiene las mismas ganas si no más de estar con él. Va a ser todo un padrazo, lo sé.

A todo ello, hay que sumar a la familia y amigos, que están tan nerviosos e ilusionados como nosotros porque Daniel Xiao forme por fin parte de nuestras vidas.

La verdad es que no me esperaba esta reacción tan marcada: sí es cierto que sabía que se alegrarían por nosotros, pero no como me lo están demostrando, como si fuese su propio hijo el que va a venir.

Ya casi no nos queda nada para viajar, pero  estos días se me hacen mucho más largos que los demás.

Espérame Daniel que ya vamos.

3 de julio de 2015

Mi hilo verde

Pasó el tiempo, y lo que empezó siendo un hilo rojo, de un ovillo muuuuy laaaarrrgo, se terminó enredando y enganchando en un ovillo verde. 

Dios, el destino, la vida, ha querido que lo que empezamos con tanta ilusión hace más de 10 años, haya por fin terminado. y la pequeña princesita que imaginabamos, la que creíamos que vendría, se ha transformado en un pequeño dragón. 

Hoy, diez años y medio más tarde desde que iniciamos en la Junta de Andalucía nuestra andadura adoptiva, nos han asignado ya a NUESTRO HIJO: Liu Xiao Yu. 

Nuestro pequeño dragón, con su carita de pillo, y sus 9 meses recién cumplidos ha venido a ocupar nuestros corazones, y ya  no lo abandonará. Liu Xiao Yu se llamará Daniel Xiao y es de Inner Mongolia.

Nos queda aún poco menos de un mes para viajar a recogerlo. Este tiempo es aún más duro de soportar que l os que ya llevamos, pero con la ilusión de preparar sus ropitas, su habitación, mientras miramos nuevamente su foto y nos embelesamos con su sonrisa y sus ojillos alegres. 

La espera por fin ha terminado. Atrás quedan los tiempos de desesperanza por la lejanía para tener a nuestro bebe, nuestras penas, el tener que soportar las eternas preguntas de para cuando llegará. 

Ahora por fin podemos decir que ya somos padres, y sólo nos queda ir tachando los días para viajar a China.

26 de mayo de 2015

Carta a una madre - De Kathy Lynn Harris

Voy a reproducir una entrada de un blog escrita por Kathy Lynn Harris, una autora de Texas que vive en Colorado que he encontrado en otro blog de adopcion. Me ha parecido tan bonita que me parece mejor reproducirlo entero que pegar únicamente el enlace de la traducción. 
 

~Kathy Lynn Harris ha escrito dos novelas y tres libros para niños. También ha publicado cientos de artículos en revistas, poemas, relatos breves y ensayos. Su trabajo se ha incluido en numerosas antologías. Puedes saber más sobre ella en su blog.


Querida madre de un hij@ adoptad@,

Te veo en las clases de formación para la adopción. Te veo en la ECAI. Te veo en el cole de mi hijo. Te veo en internet. Te veo a propósito. Te veo sin querer.

No importa. El asunto es que te conozco. Reconozco esa fiera determinación. El coraje. La lucha. Porque todo lo que tienes vino de una decisión, y nada de lo que tienes ha sido fácil. Eres el tipo de mujer que Hace Que Las Cosas Pasen. Después de todo, tú hiciste que pasara, tu familia.

Quizá lo soñaste. Quizá tuviste que convencer a tu pareja de que era lo que había que hacer. Quizá lo hiciste sola. Quizá te dijo la gente que tenías que contentarte con lo que ya tenías. Quizá alguien te dijo que, sencillamente, no podías tener un hijo, este hijo cuyo pelo ahora quitas con tanto cariño de su cara. Quizá alguien te advirtió sobre lo que le pasó al amigo de la vecina de tu primo. Quizá les ignoraste a todos.

Puede que lo planearas durante años. Puede que de pronto te llegara la oportunidad. Puede que gastaras los ahorros de tu vida para ello. Puede que no fuera tu primera opción. Pero puede que sí.

No importa cómo, te conozco. Y veo cómo aguantas con fuerza. A veces con incluso demasiada fuerza. Porque, eso es lo que hacemos ¿no?

Sé todos los libros que leíste en aquel entonces. Los que todo el mundo lee sobre pautas de sueño y el uso de pañales de tela frente a los desechables, sí, pero y los otros libros también. Los que hablaban sobre los trastornos de vinculación, sobre los bancos de leche materna, sobre los niños que nacen adictos al alcohol, la cocaína o la meta. Sobre los retasos cognitivos, los deficits del lenguaje. Sobre las consultas psicológicas, las retenciones de hacienda, los pro y los contra de las adopciones abiertas, los derechos legales.

Conozco bien las entrevistas, los informes sobre el pasado, la documentación, los informes económicos, las visitas a casa, las referencias. Conozco los cursillos, tantos cursillos. Conozco la frustración del papeleo sin fin. Las horas pasadas haciendo cuentas, vendiendo cosas y organizando cualquier evento posible para recaudar el dinero suficiente.

Sé cómo nunca se te fue de la cabeza lo que querías.

Sé sobre la llamada de asignación, la revolución interna que te lleva a estar en una nube y más arriba. Y luego bajar porque, ya sabes, las cosas pueden torcerse.

A lo mejor se lo dijiste a tu madre, a algunos amigos cercanos. A lo mejor lo gritaste al mundo. A lo mejor te permitiste a ti misma decorar la habitación de tu hijo, comprar la sillita para el coche. A lo mejor compraste una mantita suave, sólamente esa mantita, la que acercabas a tu mejilla cada noche.
Sé cómo son las visitas a tu casa. Sé lo que es tener los nudillos agrietados y sangrantes de limpiar cada centímetro de tu casa la noche antes. Sé lo que es que se te queme el bizcocho y el intentar arreglarte bien antes de que la trabajadora social llame a tu puerta.

Y sé lo que son los informes de seguimiento, cuando no has dormido en tres semanas porque tu niño ha tenido un cólico. Y sé lo que es esforzarse al máximo para mostrar que lo tienes todo bajo control, incluso cuando has tenido que volver al trabajo a jornada completa, a veces incluso sin tener la baja maternal, volver sin la familia, con las cacerolas, sin las pancartas de bienvenidos a casa.

Y te he visto en países extranjeros, tierras extrañas, alojándote en hoteles sucios, tomandote semanas libres del trabajo, luchando para comprender lo que te decían y lo que no. Luchando para ofrecer todo tu amor a un pequeño que está asustado. Esperar, desear, saludar, amar, volar, adaptarse, volver a casa.

Te he visto en el hospital donde nacía un niño, intentando pensar si te corresponde estar en ese escenario. He visto tu cara cuando escuchas a la enfermera susurrar al oído de la madre biológica que 'no tienes que pasar por esto'. Te he visto intentar mostrarle con todas tus ganas a la madre biológica todo tu respeto y tu paciencia y tu comprensión en esos momentos -mientras te muerdes el labio y cierras los ojos, sin saber si ella va a cambiar de idea, is todo esto ha sido un sueño que puede acabar abruptamente en un entorno esterilizado. Sin saber si es tu momento. Sin saber apenas nada.
Te he visto mirar a los ojos de un niño pensando si realmente será tu hijo, preguntándote si podrás calmar tu mente y tu buen sentido para darte a él completamente.

Y luego, tener al niño en tus brazos, en casa, esa primera noche. Sus deditos agarrando los tuyos. Su calido latido al ritmo de tu corazón.

Conozco esa dicha. Esa perfecta, contenida y esperanzadora dicha.

También sé qué sentiste el día de la adopción. Los nervios por la mañana, el juzgado, el protocolo, el alivio, la alegría. El dejar escapar el aliento que puede que no supieras que llevabas conteniendo desde hace meses. Meses.

Te he visto cuando ves a los padres biológicos y a los abuelos biológicos durante semanas o años a lo largo del camino. Te he visto cuando compartes a tu hijo con extraños que tienen su nariz, su sonrisa... gente que le quiere porque es uno de ellos. Te he visto abrazarle por las noches después de esas visitas, cuando está agitado y confundido, cuando lo único que quiere es su peluche y reposar la cabeza en tu hombro.

Te he visto preocuparte cuando tu hijo trae a casa los deberes que tratan sobre el árbol genealógico. O cuando le piden que traiga fotos de su padre para que la clase pueda comparar los rasgos que se heredan, como los ojos azules o las barbillas cuadradas. Sé que te preocupas porque tú puedes protejer a tu hijo de muchas cosas, pero no le puedes protejer de que sea diferente en un mundo que celebra los parecidos con tanta intensidad.

Te he visto en la consulta del médico, rellenando historiales médicos, dejando espacios en blanco, poniendo signos de interrogación, esperando que esos espacios en blanco no se conviertan en grandes problemas con el tiempo.
Te he visto responder a todas las preguntas difíciles, las preguntas que tienen que ver con el por qué, y con el amor, y con cuánto, y dónde, y quién, y ¿por qué mamá? ¿Por qué?

Te he visto preguntarte cómo reaccionarás la primera vez que escuches el tan temido "Tú no eres mi madre de verdad." Y te he visto sonreír suavemente ante tal afirmación, estar tranquila y mostrar tu amor, hasta que te encierras en el baño y escondes tu llanto con el ruido de la ducha.

Te he visto cómo te revuelves cuando alguien te dice que tu hijo tiene suerte de tenerte. Porque tú sabes con toda tu alma que es justamente al revés.

Pero sobre todo, quiero que sepas que te he visto mirar a los ojos de tu hijo. Y sé que aunque nunca verás un reflejo de tus propios ojos en los suyos, ves algo que es igual de poderoso: el reflejo de tu amor absoluto e incondicional por esa personita que creció en medio de tus lágrimas y de tu risa, y que si lo separaran de ti, sería como si te perdieras a ti misma.


1 de enero de 2013

Año nuevo, nuevas esperanzas

Ha terminado otro año.

Otro año  más esperando que llegue nuestro tesoro. 

Un año más sin saber si será el último o no. Porque mal que nos pese, los cálculos que hacemos sobre probabilidades de cuando seremos asignados, se nos eternizan. Y para eso, casi mejor no pensar, ni calcular ni nada, porque entonces la esperanza recibe un mazazo. 

Otro año más sin que tengamos noticias de Vietnam, ni si se mueve ni si no se mueve, con nuestro expediente a las puertas de que sea registrado. 

Un año más en el que China sigue asignando, mes a mes, pero con pasitos tan cortos que una distancia tan corta se alarga indefinidamente. 

Pero aquí seguimos. 

Hemos tenido que volver a renovar el Certificado de Idoneidad. Otros tres años más que esperamos sean los últimos. 

Ha terminado un año, nefasto en muchos aspectos para muchas personas, pero que gracias a Dios tenemos que agradecer que no nos haya afectado más que de soslayo. Seguimos aquí, esperando día a día, y renovando con el nuevo año, otra vez, el deseo de que este año que comienza sea por fin el año en el que, al menos, nos llegue la asignación de nuestro tesoro. 

Esperemos que para el año que viene, por estas mismas fechas, podamos decir y presentar al nuevo miembro de la familia. 
 

      

23 de agosto de 2012

Con el corazón en China


Nana para Candela - Mónica Molina


5 de junio de 2012

Traeme esperanza

29 de marzo de 2012

Cinco años esperando

Hoy, 29 de marzo de 2.012, hace ya cinco años que nuestro expediente quedó registrado en el CCAA.

Han sido cinco años de esperanzas, deseos, ilusiones, pero también cinco años de desesperanzas, cansancio, desilusión ante la larga espera.

En estos cinco años hemos conocido y coincidido con mucha gente que sigue en este camino. Al principio el contacto era diario, bien a través de foros, a través de blogs como este o bien personalmente, mediante visitas, teléfono, messenger. Ahora ese contacto no es continuo: esta larga espera hace que nos vayamos distanciando un poco para evitar la inevitable desesperanza. Pero ello no quiere decir que no sigamos ahí.

Todos sabemos quienes estamos en las duras y en las maduras, y sabemos que cuando empezamos con el ánimo a decaer, aparece alguien a ayudarte a continuar adelante.

No sabemos aún cuantos años más de espera nos queda (los más optimistas piensan que para 2.014 nos tocará ya), pero lo que sí sabemos es que ahí estaremos, no sólo hasta que nos asignen, sino para siempre.

Hasta el año que viene.

24 de noviembre de 2011

Voy a empezar una colcha de los 100 deseos

Pues eso. Que a pesar del tiempo que ha pasado desde que comenzamos nuestra andadura en la adopción (allá por diciembre de 2.004), me he decidido a empezar la colcha. Aún me queda tiempo por delante para poder abrazar a nuestro principe/princesa, pero me he decidido a que tenga algo de todos vosotros que habeis estado en este camino con nosotros. 

Ya se que los que ya estais en este mundillo lo sabeis, pero para quien esto es un mundo, os pongo el origen de la colcha de los 100 deseos.


La colcha de los cien deseos está basada en una tradicion del norte de China, que proviene de la siguiente leyenda:

La última emperatriz de la dinastía Quing fue una simple concubina hasta el día que tuvo la suerte de dar a luz al único hijo varón del emperador.Durante un tiempo se vio forzada a dejar sólo a su hijo y concibió un plan para protegerle de las viejas esposas del emperador y obligar a las poderosas familias Manchúes a cesar en su empeño de reclamar el trono.A cada uno de los jefes de los cien clanes más poderosos del Imperio le pidió una bobina de la mejor seda. Encargó a los costureros del palacio que cortaran estas piezas en pedacitos más pequeños y con estos trozos hacer un traje para su hijo. Así, simbólicamente, pertenecería a cada una de estas cien nobles y poderosas familias. Y bajo su protección los dioses no osarían hacerle daño".

Por eso para dar la bienvenida y celebrar la llegada de una nueva vida, se confeciona un 'Bai Jia Bei' o 'Colcha de los 100 Deseos'. Se acostumbra a invitar a los amigos y familiares a que contribuyan con un retal de tela acompañado con un deseo para el bebé. Parte del retal se utiliza para confeccionar una colcha para el bebé, y el resto puede formar parte de un álbum que guarde las notas con los deseos. La colcha guarda la suerte, energía y buenos deseos de todos los familiares y amigos que contribuyen con el retal y es heredada de generación en generación. 
 
En mi caso, no se si la colcha llegará a término (espero que sí) y si pasará de generación en generación, pero creo que es un legado muy bonito, no sólo de nosotros, sino de todos estos amigos virtuales que hemos hecho por el camino, y de todos aquellos no virtuales que siguen estando ahí, y que están deseando que llegue ya ese trocito de corazón oriental.
 
Las instrucciones de la colcha son muy fáciles:
 

Los familiares y amigos de los padres les darán a éstos un retal de tela, y una tarjetita con un deseo para el niño o niña. Parte del retal se utiliza para hacer la colcha para el bebé, con un tamaño de 25 x 25 cm, y una tirita de la tela se pone en un álbum que guarde las notas con los deseos. La colcha guarda la suerte, energía y buenos deseos de todos los familiares y amigos que contribuyen con el retal.

Tipo de tela:Tela fina de algodón 100% (si son gruesas o de otro material resultan demasiado duras para el acolchado). No es necesario que sea una tela muy cara, pero sí que es importante que sea de algodón y no tenga fibra, ya que así es más duradera. Importante también que no sea elástica. 

Cantidad total de tela: La contribución de cada uno será de un cuadrado de 25 x 25 para la colcha, más una tira de unos 5 cm para el deseo, que será incorporado en el albúm. 
 
Lavado y planchado de la tela: Es muy importante lavar y planchar la tela antes de cortarla par evitar luego que encoja.
 
Corte de las piezas a intercambiar: Primero se cortarán los bordes (u orillos) de la pieza de tela, son los laterales de la tela pueden ser blancos o del mismo color y uno de ellos suele llevar la marca de la tela y el colorido.Para cortar los cuadrados de telas del tamaño establecido, puede fabricarse una plantilla con papel milimetrado pegado a una cartulina, con ella dibujar sobre la tela tantos cuadrados como sea necesario (unos pegados a otros, sin dejar ningún espacio para aprovechar mejor la tela) y después recortar. Es recomendable cortar la tela con un cutter especial para telas, queda mejor y no se deshilacha tanto. Pero en cualquier caso cortar la tela con tijeras, no a tirón.
 
 Tarjetas con deseos: Propongo agregarle una tarjeta con los deseos para mi bebé (frase, deseo, canción, cuento, o lo que quieras), más un pedacito de la misma tela de 5 x 5 cm, con la que crearé un album. Lo ideal, para que no se estropee, es que se haga en cartulina o algo así duro mejor que en folio, y pegar la tira de tela en esa tarjeta.

No te olvides INCLUIR TU NOMBRE. La colcha tendrá toda la suerte, el cariño y la energía de la familia y los amigos, que colaboran en este proyecto.


El tamaño, color, forma, etc. de la tarjeta es libre, quedando a la imaginación de cada una como hacerla. 
 
Espero que me salga bien, o al menos, eso voy a intentar. Si quereis ayudarme, mándadme un correo a achacon13@gmail.com, y os mando mi dirección postal para que me enviéis los retales. 
 
Quedo pendiente de vosotros.

Leyenda china

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Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo, del lugar, a pesar de las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca podrá romperse.
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